domingo, 24 de febrero de 2013

Un millón de cicatrices

Cuando él se fue se llevó una parte de mi y no tuve más remedio que el de aprender a vivir a medias. Creo que me dejó tantas cicatrices, tantos recuerdos de lo que salió mal, que me he convertido en un ser débil, con un miedo terrible a dar un paso por si me caigo.
Cuando superamos una gran pena el primer objetivo es evitar volver a sufrirla, y para ello, rechazamos todo eso que nos pueda hacer un poquito más felices. Creemos que si nos permitimos algún salto lo más probable  es que acabemos en el suelo, entonces tendríamos que volver a esperar a que el dolor remita, encontrar las fuerzas para levantarnos y regresar al principio. Vamos por la vida de puntillas porque tenemos miedo de pisar en falso y olvidamos que así también podemos perder el equilibrio, quiero decir que cuando nos dejamos llevar también nos pasan cosas buenas y que cuando tenemos mucho cuidado también corremos el riesgo de perder lo que queremos.



domingo, 14 de octubre de 2012

FREEDOM


Plantar los pies en el suelo, olvidar las leyes físicas y sentir que todo es posible mientras la música siga sonando y mi cuerpo siga girando. Golpear la superficie y dejar que la vida me suba por las piernas, se apodere de mí, me quite la tristeza y me endulce la memoria. Sentir que el mundo se estremece, que el ritmo sacude la tierra. Creer que no existen días malos, pérdidas permanentes ni penas que duren cien años mientras mis talones sean capaces de elevarse y acompasar su ritmo al de cada uno de los poros de mi piel, que en ese momento dejan de pertenecerme para pertenecer a la música que suena y al suelo que se tambalea bajo unos pies que tampoco son míos. Y bailar, bailar sin que los recuerdos hagan daño.
Porque fuera de un estudio todo será peor que dentro, y lo peor, siempre menos malo si me coge bailando.

"Baila, baila Zarité,
 porque esclavo que baila es libre... 
mientras baila"

                                                   Isabel Allende, La Isla Bajo el Mar


jueves, 13 de septiembre de 2012

Esa batalla

Alegría, vivir de ella, respirarla  cuando no queda aire y masticarla cuando no haya nada que echarse a la boca. Alegría  para resistir lo irresistible, para superar lo insuperable. Alegría para no venirse abajo, para mantenerse con el puño en alto, para soportar los golpes, las caídas y las pérdidas, para chocar con entereza. 

Eso es todo: Alegría, como una garantía de que la vida sigue existiendo, de que siempre habrá un futuro mientras sonriamos ante el pasado. 

jueves, 16 de agosto de 2012

Hacer de tripas corazón


            
Siento que se me han agotado 
las fuerzas para seguir,
que he dado tanto por ti 
que  no queda nada de mí


Aprendí a estar sin ti
y a quién quieres 
dejar ir .
Pero tuviste que volver 
y volver a  prometer
que te quedarías aquí. 


Quién te has creído que eres
para destrozarme de nuevo, 
para obligarme a empezar 
una vez más de cero 


Ahora te tengo que dejar marchar
y volver a asimilar
que ya no vas a estar.

lo me queda pedirte;
que no esperes má
de lo que pueda darte 
y que no  vuelvas
si no es para quedarte. 




martes, 31 de julio de 2012

Inviernos llenos de primaveras


"Después de cada invierno, por muy largo que este resulte, siempre llega la primavera, con o sin esquinas rotas, pero al fin y al cabo, primavera."




domingo, 24 de junio de 2012

Hasta siempre


    
 Es curioso como entre estas cuatro paredes se pueden concentrar los últimos años de la vida  de todos. Algunos de los que estamos aquí nos conocemos desde que tenemos memoria, otros aparecieron más tarde, pero lo importante es que juntos hemos formado un gran álbum de recuerdos que muy pocos de nosotros llegaran a olvidar, nos hemos convertido en los protagonistas de un pequeño cuento en el que predominan las grandes alegrías sobre cualquier pequeña tragedia.
 Aquí he encontrado a personas que, pese al tiempo o la distancia, siempre van a estar en mí. El año que viene muchos pondrán rumbo a otros lugares pero esto no es más que una despedida a medias, ya que algunos seguiremos aquí por dos años más. Por eso estas palabras es para todos y cada uno de ustedes: Para los que se van, para los que se quedan, para los que vinieron a mediados y para los que siempre han estado. Hoy sé que nunca me he sentido tan orgullosa de algo como de lo vivido estos años y creo que muchos se sentirán identificados con el hecho de haber tenido relaciones que, aunque hayan nacido en esta etapa, recordarán toda su vida. A los que se van, quiero que sepan que nunca, nunca les olvidaré, porque es imposible. Que gracias por todo lo vivido y lo que nos queda por vivir. Y a los que se quedan, que sólo espero que los dos años siguientes, sean dos años que merezcan la pena recordarlos.


miércoles, 13 de junio de 2012

Me quedo contigo


Sé que no vas a venir  a casa esta noche, que dijiste que te ibas para siempre, así que yo me quedaré aquí, en la casa donde vivirías siempre. Intentaré poner orden en tus recuerdos, porque si no lo hago todas tus imágenes se concentrarán en tu cuerpo, y eso no siempre me hace bien. 
   La memoria es infinitamente cruel, sólo sirve para recordarme que no estás, que nunca volverás a estar y que el tiempo no es más que una broma de mal gusto si no vienes a casa cada noche.  Mis sueños nunca volverán a ser tan dulces como lo eran antes, ni mis días tan soleados como lo eran contigo, así que solo me quedará cerrar los ojos y sentirte respirar. De manera que cuando te digo que en este campo tuve que poner orden, quiero decir que he decidido incorporar otros recuerdos menos dolorosos que el de haber perdido a  lo único  que he querido.