viernes, 23 de septiembre de 2011

CICATRICES TEMPORALES

 El terror te desgarra en un instante, el miedo se toma su tiempo, te hace una sutura lenta y profunda limando  cada detalle como si de una obra de arte se tratase, te acompaña, te susurra al oído lo que temes hasta que te derrumbas, hasta que pierdes la esperanza,  se instala, y se pone cómodo, y busca cada vez un hueco mayor, hasta que te invade. Entonces sentí terror, porque vi que te perdía, que te me escapabas entre los dedos como el agua de un manantial que cada vez corre más deprisa. Pero ahora tengo miedo, miedo porque el cielo ya me ha quitado demasiado y no puedo permitirme perder nada más, miedo porque te prometí cuidar lo que más querías y ya ni siquiera es la persona que era entonces, miedo porque cada vez es mas lento, y más profundo, miedo porque temo ser yo quien se derrumbe. 
 Ya son casi tres años sin tenerte, los mismos que necesita un niño para empezar el colegio, y al igual que ellos, me he adptado a vivir sin ti, porque la vida es eso, es adaptarse a los cambios y aceptar que nada dura para siempre, que necesitamos el dolor y que el odio es algo nuestro.  Las amistades pierden la confianza, los amores caen en la rutina, los seres queridos desaparecen y los sueños no siempre se cumplen. Nuestra existencia no es fácil, es complicada, compleja y articulada, que ni siquiera nos pertenece porque somos marionetas del destino, títeres manejados al antojo de un personaje invisible y astuto que convierte a los seres humanos en suyos y  el mundo en un gran teatro llamado realidad, protagonizado por las grandes tragedias y las pequeñas alegrías. Porque la vida es dura y llena de obstáculos, pero basta con gotas  que casualmente se encuentran con granos de arenas o una canción de verano que suena en pleno invierno para que el planeta nos resulte cada vez más bello y la vida valga un poco más la pena vivirla.  

El terror es fugaz, el miedo es permanente.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Los aires dificiles

Con agosto no solo se van los días de playa, se van los niños y sus bicis, los amores de verano,  las canciones que suenan a arena y los recuerdos que huelen a salitre, se aleja una estación de esperanzas y se acerca una llena de despedidas.  Ahora, en el inoportuno septiembre, además de despedirnos de todo cuanto nos recuerda a la libertad del verano, también tenemos que hacerlo de personas que, como el avatar de un videojuego, cambian el rumbo para buscar suerte lejos de los otros avatares  fijos, expuestos a cambiar su condición en el próximo septiembre, cuando sean ellos los que abandonen lo conocido para adentrarse en lo ajeno.  A los desertores, les cuesta desertar y a los estacionados les cuesta imaginar su ya rutinaria vida sin los desertores.

martes, 9 de agosto de 2011

Retratos de Somalia

Debían ser las 4 de la madrugada cuando el ruido de dos calderos chocando lo despertó, había sido su hermano Shiad, consciente de que si no empezaban a caminar no podrían disponer de agua hasta bien entrada la mañana. Ishmael, aún soñoliento, se abrió paso entre su madre y su hermana pequeña, que descansaban plácidamente a los dos lados del colchón que compartía la familia. Atravesaron el campo de refugiados esquivando casetas de campaña, colchones, sacos de dormir e incluso cuerpos a ras del suelo sin más compañía que la de las moscas, de esas que sólo picaban a los muertos. Ishmael no pensaba, ni siquiera sabía como se movían sus pies ya tan acostumbrados a andar descalzos, desconocía el número de kilómetros que recorría día tras día para conseguir unos míseros litros de agua contaminada y el tiempo que empleaba en ello, sólo sabía que lo hacía por sobrevivir, aunque tampoco entendía su empeño por seguir en un mundo condenado a la miseria. Cuando nació hacía 8 años su país ya estaba en guerra, creció escuchando historias de  lo hermoso que había sido el mercado de Bakara, el qué mas de toda Somalia, su padre, asesinado por los milicianos, solía contarle como comerciantes de todo el mundo acudían para exportar sus productos a Europa o a EEUU,  pero Ishmael miraba a su alrededor y sólo veía a decenas de soldados vigilando las calles ya destrozadas, a furgonetas armadas con ametralladoras que circulaban  entre los escombros y los edificios medio derruido. Y ahora estaba allí, en un campo en medio  de la nada , rodeado por cientos de familias hambrientas, donde las madres se veían obligadas a decidir a cual de sus hijos podían alimentar. No,  Ishmael no podía ver mas allá de esa realidad desoladora que le había tocado vivir desde el principio de sus días, una guerra de dos décadas, un hambre devastador que sabía que pronto acabaría con él.

martes, 19 de julio de 2011

La caja de pandora

Cuenta la leyenda, que cuando Pandora abrió la caja por mera curiosidad, sin saber lo que ésta contenía, dejó escapar todos los males que azotarían a los seres humanos, excepto uno que logró atrapar cerrando la caja a tiempo; la esperanza. Sin embargo, ésta debió encontrar algún mínimo resquicio por el que colarse y penetrar en las personas. Penetrar en esas vidas llenas de miedo, sin tiempo para sentarse y esperar, sin tiempo para observar ni para tan siquiera amar. Vidas tan complejas y articuladas que concedían a la esperanza el privilegio de ser considerada un sentimiento afable, pues nos permitía ver algo de luz cuando reinaba la total oscuridad. Y cierto es, ya que cuando cometemos un error la necesitamos para sentir que podemos mejorar y si perdemos a alguien precisamos creer que va a volver. Pero si el error se repite o ese alguien no vuelve, la esperanza se convierte en los más atroz e inhumano que nuestro corazón pueda soportar, pasa a ser un sentimiento cruel, capaz de mostrarte un camino por el que escapar e impregnarlo de maleza en el ultimo momento, nos recompone para despedazarnos de nuevo, nos vence, nos derrota, nos aniquila, pero no sin antes aliviar nuestro dolor.

domingo, 5 de junio de 2011

SG.

''Nací sin ti, he pasado 14 años sin tenerte, pero sólo tres noches me han bastado para echarte de menos.''

domingo, 22 de mayo de 2011

El tres es un número par

  Tener a alguien es el hecho de que cuando el mundo te pese demasiado y no puedas sostenerlo solamente necesites descolgar el teléfono y marcar dos números para estar bien, son las mesas de tres,  las borracheras de tres y las camas de tres. Es haber pasado por millones de personas y encontrar a dos con las que te sientes tú, es no importarte lo que piense el resto, ni que les de miedo tu perro o  dormir en tu casa de la playa porque va a venir un tsunami, es quererlas con sus mayores temores y estupideces, es no juzgar ni que te juzguen, es aburrirte un domingo y aparecer en su casa, es tener un mal día y pagarlo con ella porque sabes que al día siguiente será historia, es tener más ropa de ellas que tuya en tu armario, es decirle jirafa y luego ahogarla con un abrazo, es dejarle los deberes y hacerle las redacciones, es tener una canción y una película que les guste a  las tres, aunque sean lo más opuesto del mundo. La vida es como el juego de los barquitos donde el mundo es la caja y los barcos somos  las personas, sin saber cómo ni por qué, las reglas nos han colocado en un punto donde se encuentran dos coordenadas, y es ahí, en el punto P, 21 donde está todo lo que necesitas, y tienes que amarlo como si fuera lo único que tienes, sabiendo que algún día tendrás que decirle adiós para cambiar el rumbo a otras coordenadas, porque  aún cuando te vayas ese será tu lugar.

sábado, 7 de mayo de 2011

Efecto mariposa

Cada siete años las células de nuestro cuerpo mueren para dar paso a unas nuevas, mudamos la piel. Físicamente somos los mismos, pero biologicamente hemos cambiado hasta el más insignificante poro.
Todas las pequeñas cosas de la vida están en continúo cambio; transformándose, fusionándose  metamorfoseándose, enriqueciéndose o empobreciéndose, y sobre todo, muriendo para dejar paso a otras nuevas. Lo extraño es que pretendamos no cambiar, que prefiramos una sola realidad inmóvil , que nos aferremos a viejos recuerdos en vez de generar otros nuevos,  que nos empeñemos en creer que, a pesar de las mil teorías científicas,  todo en la vida es permanente. El cambio es constante; nacemos incompletos, necesitamos crecer y cambiar, pero enfurecemos cuando alguien lo hace, le exigimos que vuelva a su antigua personalidad  porque necesitamos al ser que era antes. Nos duele enfrentarnos a que ese cambio se convierta en un pérdida y pensamos en cuantas amistades y relaciones se han roto porque uno ya no es lo que era.