sábado, 13 de noviembre de 2010

With every heartbeats.

Necesitamos el miedo, como el dolor o la nostalgia. Necesitamos sentir cuando un cuchillo nos corta la piel, para así apartar la mano. Necesitamos añorar lo importante, para así no dejarlo escapar. Necesitamos sentir que se nos resquebraja el mundo, para así valorar el mundo. 
Si no tuvieramos miedo, saltaríamos de los acantilados tomándolos por escalones. Si no temiéramos al fin, nunca nos percataríamos de que estamos en el principio. El miedo nos derriba, nos mata de dolor, nos hace creer que si damos un solo paso más nos caeremos. Pero la vida nos ha dotado de un increible órgano, hecho de un material similar al hierro, con la capacidad de fundirse con el calor y recomponerse con el frio. Un órgano con una fuerza incuestionable, capaz de parar la circulación de la sangre y hacernos caminar al mismo tiempo. Con una voz grave que, como el sargento de un ejercito, nos grita que avancemos hacia la batalla, que no matemos al miedo, al dolor o a la nostalgia, sino que los capturemos, hasta  que el órgano enemigo empiece a olvidarlos.

sábado, 6 de noviembre de 2010

El total es la suma de las partes


¿Y si hubiera una gran explosión que se llevara todo lo importante que tenemos? Las mañanas de invierno y las tardes de verano. Las grandes luchas y las risas desproporcionadas . Un mes, un año, una vida.
Tenemos vidas de barbies en un mundo de barbies, compramos casas de plástico, sonrisas de plástico y hasta tenemos nuestro propio ken de plástico. Nos hemos empeñado tanto en tener la vida perfecta que todas las demás barbies desearían tener que no somos capaces de ver a quien tenemos al lado, esa persona que si tuviera seis brazos se cortaría los seis por ti, o que mientras estamos deseando que se vaya se pasaría la vida observándote. Nos pasamos tanto tiempo mirándonos el ombligo que no nos damos cuenta de nada de lo que pasa a nuestro alrededor, de todas esas almas de hierro que te querrían aunque fueses una muñeca de trapo agujerada y pasada de moda. Pero nuestro orgullo estalla ahora, cuando una gran explosión se ha llevado todo lo importante que tenemos. 

miércoles, 27 de octubre de 2010

1000 años pasarán.

Nutrición, relación, reproducción. Quizás no sea lo único que necesitamos. El simple hecho de jugar a la escuelita con tizas comestibles, vaciar el baúl de los disfraces o esconderse en una caja de cartón son funciones bastante vitales. Jugamos demasiado con tacones y metrallas de juguete y nos olvidamos del placer de perseguirse por la calle o hacer potingues en una cocinita . Queremos crecer demasiado rápido y acabamos siendo más pequeños que nosotros mismos. Pero por mucho que nos creamos alejados de él todos llevamos un Peter Pan que que nos persigue y nos seguirá obligando a correr descalzos o acabar con una tableta de chocolate con 19, 30, 50 y 80 años de edad. Feliz cumpleaños.

lunes, 11 de octubre de 2010

Armadura.

  Estaba completamente concentrado en mis tres paginas sobre dios sabe que datos del mundo consumista cuando alcé la cabeza y la vi allí, al otro lado de la ventana, con la mirada pérdida, con las piernas encogidas hacia su pecho, como si estuviera taponando una herida, como si el echo de dejar de taponarla supusiera que se le escapara la vida. Pasé mucho tiempo observándola, tanto que ni siquiera lo calculé, cayó la noche y yo seguía allí, intentando divisar algo a través de la ventana de su cuarto. Y así pasaron los meses, se acabó el otoño y pasó la primavera, y seguía mirándola, intentando buscarle una explicación a su mirada pérdida y a su herida en el pecho.
  Me costaba verla así. Desde que me salvó de ahogarme en el cajón de arena en el jardín de infancia nunca me había separado de ella. Ella era la dura, la que fumaba, la que había estado con chicos y montado en moto. La quería, nunca pude definir cómo o cuánto, pero la quería. Lo sé porque el verano pasado fue a visitar a su tío al otro lado de la ciudad y después de no saber nada de ella en dos semana me dí cuenta de que la calles, los juegos, las carreras y el toca discos de mi padre no era lo mismo sin su risa escandalosa a mi lado. Y ahora estaba allí, muerta de miedo, y aunque no supe porque, lloré, lloré como un niño sintiéndome dueño de un dolor ajeno y en gran parte, desconocido.

domingo, 3 de octubre de 2010

Motas de felicidad.

Volar es simple, solo tenemos que alzar las alas, cerrar los ojos, despegar los pies que nos amarra al suelo y despegar. Podemos acabar con las leyes de la gravedad o la aerodinámica, comernos las nubes o colgarnos de las estrellas. Si nuestro corazón se hunde y no podemos caminar, andamos por andar. Si el oxígeno es demasiado denso y no podemos respirar, abrimos los ojos y nos sentimos afortunados.
Porque hay una etapa en la vida de las personas en la que dejamos de saber quienes somos. En las que nos quedamos sin puertas y recurrimos a las más pequeñas ventanas, pero sin esperarlo, la ventanas se convierten en vetanales. Volar es simple, tanto como ir contra el viento.  

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tumor con forma de corazón.

Vivo en el pecado. Unos mil años sin confesarme dan para mucho, pero me concentraré en una sola cosa: Tengo miedo. El miedo es inútil, infantil, destructor. Pero me invade. Tengo miedo de perder. . Miedo a dormirme y despertarme al día siguiente sin saber que él no va a estar ahí. Porque cuando apoyo mi cabeza en la almohada me mata su ausencia. Porque cuando abro los ojos y no le veo se me vacía el estomago de golpe y los órganos se me evaporan. Sus ojos cerrados, su boca entreabierta, su cara esquiva. Su mano en mi cintura, la que hace que mi corazón siga latiendo. Nunca pensé que se pudiera vivir sin aire.

sábado, 18 de septiembre de 2010

El cielo está demasiado vacío.

Su historia era la historia de un muñeco de cartón, como Pinocho nació inerte, al contrario que él, no tenia ni a Gepeto ni a un hada madrina. Se refugiaba entre las viejas mantas ajenas, las cajas de embalaje y los colchones abandonados. Durante el invierno temía morir congelado, durante el verano anhelaba morir abrasado. Desde su pequeño país particular observaba todos  los días a los habitantes de su mundo, el único que había conocido, y se preguntaba qué pasaría si el viejo de pelo blanco dejara de hablar solo, o si el borracho habitual del bar de la esquina se afeitara, o  si la señora del gato gris  se sentara en otro banco del parque. Se preguntaba si la chica del pearcing en el ombligo se seguiría maquillando demasiado y si  la profesora de lengua seguiría perdiendo les examenes. Se preguntaba si alguien aparte de él se percataría de los pequeños cambios en las pequeñas vidas ajenas. Se preguntaba si el resto de almas estarían tan ocupadas como para no fijarse en el viejo de pelo blanco, el borracho del bar de la esquina o la señora del gato gris. Se preguntaba si alguien se había dado cuenta de él que estaba ahí, de que ese era su mundo, el único que había conocido.