Hemos aprendido que a cierto dolor sólo se sobrevive conformándose a él, adaptando a su garra cada una de las células de nuestro cuerpo. Que es inútil combatirlo, darle de lado, inútil olvidarlo. Que hay que llevarlo dentro y dejarle hacer su tarea, cavar su hoyo, morder su presa, abatir a su víctima. Hay que vivir en paz con el dolor y acompasar nuestro paso al suyo.
Si piensas que todo el mundo esta contra ti, recuerda que los aviones se elevan contra el viento.
martes, 14 de febrero de 2012
jueves, 12 de enero de 2012
En busca de la felicidad
Lo seres humanos somos infinitamente complejos porque, a diferencia de una televisión o una aspiradora, nacemos sin manual de instrucciones y venimos al mundo sin tener ningún objetivo que justifique nuestra presencia. Por esa razón, se inventó la palabra felicidad, ese pequeñísimo cúmulo de ocho letras engloba todas las razones por la cuáles estamos aquí, todo eso que, sin explicación alguna, nos hace sentirnos afortunados de permanecer vivos.
Aunque no este escrito y nadie de conferencias sobre ello, la felicidad también tiene sus leyes. En ellas se puede apreciar sin esfuerzo que no todo en la vida es bello, que nuestra existencia se compone de momentos buenos y momentos malos, que lo malo también hay que aceptarlo y aprender a convivir con ello. Se dice que si de verdad queremos ser felices no podemos pasarnos las horas esperando a que pase algo grande que lo cambie todo, sino que tenemos que apreciar las pequeñas cosas del día a día, que estamos en la obligación de cuidar a esas personas que darían un brazo por nosotros y que tenemos el derecho de perseguir nuestros sueños, por grandes que sean e imposibles que nos parezcan.
miércoles, 4 de enero de 2012
Castillos de cartón
Sé que la realidad no es más que un enorme cúmulo de errores, que es chocar contra muros para aprender a esquivarlos y, como cualquier otro golpe, nos hace daño. Sé que a lo largo de nuestra existencia debemos enfrentarnos a un millon de heridas; muchas son leves, duelen poco, desaparecen rápido y apenas dejan rastro, pero otras son tan profundas que ni siquiera nos permiten sostenernos, equivalen a las que nos quedan tras una operación de vida o muerte y son tan dolorosas que nos llevan a preferir haber muerto en el intento para no tener que soportar así el incesable dolor. También se que las personas se recuperan de esa pena, por mucho que tarden en ello y por más que piensen que el sufrimiento jamás se aliviará. Confío en poder pensar en ti algún día y no sentir que mi estómago se sitúa en la garganta y que se me abre un agujero en el pecho, que dejes de ser algo doloroso . Ahora, cuando ya todo se ha desvanecido, tendría que dejar de estar anclada a ti, como si nunca hubiésemos sido uno y jamás hubiese pensado en lo complicada que sería mi vida sin ti.
"El diccionario define pesar como sentimiento o dolor interior que molesta y fatiga el ánimo, profunda pena. Lo mejor que podemos hacer es permitirnos sentirlo cuando llega y liberarnos de él cuando podamos, lo peor es que cuando crees que ya lo has superado vuelve otra vez, y cada vez te deja sin aliento."
"El diccionario define pesar como sentimiento o dolor interior que molesta y fatiga el ánimo, profunda pena. Lo mejor que podemos hacer es permitirnos sentirlo cuando llega y liberarnos de él cuando podamos, lo peor es que cuando crees que ya lo has superado vuelve otra vez, y cada vez te deja sin aliento."
domingo, 27 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
Inevitable
Antes de que tú llegaras, mi vida era bella, sin grandes luchas ni grandes dramas. He tenido suerte y una cama caliente, he aprendido que reír arruga, comer engorda, beber olvida, las canciones se cantan y cuando cantas llueve, he tenido la suerte de amar mil veces y ha pasado tanta gente por mi vida que ni siquiera la considero mía. Pero lo confieso, no empezó a ser vida hasta que llegaste tú, tus agujeros en el tiempo y tus miradas hechas de sonrisas y mensajes ocultos. Llegaste accidentalmente, como una piedra que que rebota en un charco y se instala en el fondo. Me lo diste todo, me reparaste todas las heridas una a una, sanándolas de la forma menos dolorosa posible, pasaste a ser la parte más importante de mi vida para luego convertirte en ella, lograste que te quisiera, a ti y hasta la última partícula que compone tu cuerpo. Y aún te quiero, te quiero porque podría pasarme la eternidad repasando con mis dedos la mancha en forma de judía que tienes en el lado izquierdo del cuello, porque amo la forma en la que me aferras a ti mientras duermes, porque sabes como consolarme en silencio, porque tus cambios de humor repentinos nunca dejan de ser adorables, te quiero porque haces las cosas fáciles y porque cuando te ríes tu cuerpo se agita en un espasmo que mueve el mundo. No, no eres perfecto, pero sigues siendo todo lo que quiero.
Y es que me lo has puesto demasiado fácil, fácil porque me has dado tan buenos recuerdos que no me dejan lugar para pensar en lo malo, fácil porque significas y has significado tanto que tengo la certeza de que siempre habrá algo que nos una. Y no, no quiero pasar página, quiero poner un marcador que me permita seguir leyendo el libro y volver atrás de vez en cuando para recordar el mejor de los capítulos. A estas alturas ya soy más que consiente de que esto se ha acabado, de que jamás volveré a tenerte entre mis brazos, pero me gustaría que supieses que nunca podré encontrar a alguien como tu, que no te olvidaré ni quiero que me olvides. Quiero que nuestros recuerdos hayan sido tan maravillosos como para que sonrías al pensar en ellos, pero que algún día encuentres a alguien que los supere.
I wish nothing but the best for you.
''Día tras día es como si alguien hubiese hecho pedazos mi vida y le hubiese dado brillo a cada trozo con mucho cuidado antes de volver a unirlos''
viernes, 23 de septiembre de 2011
CICATRICES TEMPORALES
El terror te desgarra en un instante, el miedo se toma su tiempo, te hace una sutura lenta y profunda limando cada detalle como si de una obra de arte se tratase, te acompaña, te susurra al oído lo que temes hasta que te derrumbas, hasta que pierdes la esperanza, se instala, y se pone cómodo, y busca cada vez un hueco mayor, hasta que te invade. Entonces sentí terror, porque vi que te perdía, que te me escapabas entre los dedos como el agua de un manantial que cada vez corre más deprisa. Pero ahora tengo miedo, miedo porque el cielo ya me ha quitado demasiado y no puedo permitirme perder nada más, miedo porque te prometí cuidar lo que más querías y ya ni siquiera es la persona que era entonces, miedo porque cada vez es mas lento, y más profundo, miedo porque temo ser yo quien se derrumbe.
Ya son casi tres años sin tenerte, los mismos que necesita un niño para empezar el colegio, y al igual que ellos, me he adptado a vivir sin ti, porque la vida es eso, es adaptarse a los cambios y aceptar que nada dura para siempre, que necesitamos el dolor y que el odio es algo nuestro. Las amistades pierden la confianza, los amores caen en la rutina, los seres queridos desaparecen y los sueños no siempre se cumplen. Nuestra existencia no es fácil, es complicada, compleja y articulada, que ni siquiera nos pertenece porque somos marionetas del destino, títeres manejados al antojo de un personaje invisible y astuto que convierte a los seres humanos en suyos y el mundo en un gran teatro llamado realidad, protagonizado por las grandes tragedias y las pequeñas alegrías. Porque la vida es dura y llena de obstáculos, pero basta con gotas que casualmente se encuentran con granos de arenas o una canción de verano que suena en pleno invierno para que el planeta nos resulte cada vez más bello y la vida valga un poco más la pena vivirla.
El terror es fugaz, el miedo es permanente.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Los aires dificiles
Con agosto no solo se van los días de playa, se van los niños y sus bicis, los amores de verano, las canciones que suenan a arena y los recuerdos que huelen a salitre, se aleja una estación de esperanzas y se acerca una llena de despedidas. Ahora, en el inoportuno septiembre, además de despedirnos de todo cuanto nos recuerda a la libertad del verano, también tenemos que hacerlo de personas que, como el avatar de un videojuego, cambian el rumbo para buscar suerte lejos de los otros avatares fijos, expuestos a cambiar su condición en el próximo septiembre, cuando sean ellos los que abandonen lo conocido para adentrarse en lo ajeno. A los desertores, les cuesta desertar y a los estacionados les cuesta imaginar su ya rutinaria vida sin los desertores.
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